Navego en un mar de dulce amargura. Por barco mi mente, por mar la verdad que tiñe de rojo el océano.
En soledad cruzo las olas deseando que más allá del horizonte, donde mi vista no alcanza ver, mi corazón halle. Robado por aquellos a los que dí caza. Que en muerte me atormenta, y con imágenes me enseñan lo que no pude ver en su momento.
Distante me encuentro de a los que dí esperanza en un pasado reciente.
Dolor sentían y dolor sienten, pues la herida que les marcó cura no tiene.
Sin solución permanezco, salvo la que dado durante todo este tiempo.
En mi oído resuena la canción de la razón. Pero no puedo entender su significado, pues de logica mi vida carece. ¿A caso mi solución se esconde en su letra, o no es mas que un fragmento del camino recorrido?
Porque nosotros no elegimos el destino. El destino nos elige a nosotros.
Ya dicen que estamos predestinados a un destino concreto desde el mismo momento que nacemos. Cada uno de nuestros pasos estan escritos.
ResponderEliminarSin embargo, soy de la opinión que si queremos, podemos cambiar nuestro futuro(:
No todo funciona a base de razón, en ocasiones las mejores elecciones las tomamos siguiendo nuestra intuición. Así que no todo está perdido.
Un besazo, escritor!
yo pienso igual que tu, pero el asesino de los cuales son estos pensamientos, no.
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