Y allí estaban, los médicos lo introducían en la ambulancia después de ese catastrófico accidente domestico. Mientras tanto yo no podía dejar de observar aquel pequeño animal que miraba el vehículo sin ningún gesto en el rostro.
La ambulancia comenzó a alejarse del lugar. Pensé que aquel perro comenzaría a correr detrás de su dueño, pero sorprendido vi como se sentó en el suelo mirando como se alejaba, dejando a tras aquella sirena que indicaba el fin. Al día siguiente me enteré de la muerte de aquel hombre por los periódicos, y de ida al trabajo pasé por el lugar donde ocurrió todo. Allí seguía el animal, inmune, quieto, serio. Sin hacer un solo ruido, paralizado; esperando.
Tal vez sabia que su amigo no volvería jamas, o tal vez solo esperaba su regreso, saludándolo como de costumbre llamándolo por su nombre y agitando las palmas. Pero eso ya no ocurriría nunca más.
Día tras día lo veo observando el camino por donde lo vio marcharse. Mi corazón dio un brinco, su mejor amigo había muerto, y el nunca lo sabría, nunca dejaría de esperar, esperar su regreso. Porque esperaría toda su vida, esperaría hasta morir.

Es cierto, te sorprenderías de lo que son capaces de hacer.
ResponderEliminarAlgún día te contaré cosillas de mi perra ;)
Besos!
Es mi primer texto de drama y tengo la sensación de que no me ha salido muy bien. Me gustaría una critica.
ResponderEliminarPues yo creo que te ha salido estupendamente, da tristeza
ResponderEliminarClaro. Está perfecto, Isma o.o
ResponderEliminarSi no comento nada de la forma, es porque está bien. El día que diga: hmmm pues no me acaba, es que algo hay que no pega bien.
Bueno, esta historia se ve mucho; y a sido, a mi punto de vista, un intento de provocar una sensación de angustia en el lector algo pésima. Pero la perfección se logra con la practica, así que seguiré practicando ^^
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